El plan de reactivación económica anunciado por el gobierno sorprendió al sector privado y a la oposición. Tras un año de negociaciones con los bancos, Luis Caputo decidió destinar US$ 1.300 millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para financiar créditos hipotecarios en pesos. Esta medida representa un giro significativo respecto a los planes iniciales tanto de las entidades financieras como del propio Presidente desde su asunción en diciembre de 2023.
Desde hace tiempo, el FGS, que administra los recursos provenientes de los aportes jubilatorios, ha sido objeto de interés para gobiernos y empresarios. Al inicio de la gestión de Javier Milei, el proyecto oficialista de Ley Ómnibus (posteriormente denominado Ley Bases) contemplaba la liquidación de la deuda pública bajo control del fondo y el traspaso de sus activos al Ministerio de Economía, con autorización para vender acciones y deslistar bonos. Sin embargo, la oposición en el Congreso bloqueó esta iniciativa.
En enero de 2024, el FGS fue valuado en el equivalente a US$ 32.658 millones, casi la mitad del valor registrado por la administración anterior, ya que mientras el gobierno saliente aplicó el tipo de cambio oficial, el nuevo tomó como referencia el dólar financiero. Actualmente, el fondo asciende a US$ 79.232 millones, aproximadamente el 11% del Producto Bruto Interno (PBI), según los datos oficiales publicados en junio.
Este crecimiento del 142% se debe al aumento en el valor de los títulos públicos y acciones, que superaron la evolución del dólar. Hoy, el 77% de los recursos está invertido en bonos, el 14% en acciones, y el 3,5% en proyectos productivos. Además, un 1,8% corresponde a títulos emitidos por entidades estatales, el 1,6% a plazos fijos y el 0,3% a Fondos Comunes de Inversión, mientras que el 0,2% restante son préstamos remanentes a jubilados y trabajadores en forma de Obligaciones Negociables. La función principal del fondo es financiar al Tesoro.
A mediados de 2025, Caputo comenzó a explorar un nuevo destino para el FGS, cuando el crédito, motor de la reactivación desde mediados de 2024, se estancó debido a la corrida cambiaria, el aumento de tasas y el enfriamiento económico. Las cámaras ABA, ADEBA y ABAPPRA propusieron reasignar US$ 14.400 millones del fondo al mercado hipotecario mediante la venta de acciones y bonos de la ANSES.
La propuesta estaba inspirada en el modelo de Fannie Mae, empresa estadounidense dedicada a comprar hipotecas a los bancos para luego venderlas a inversores. Sin embargo, esta alternativa requería la aprobación del Congreso y contaba con antecedentes negativos, ya que dicha firma tuvo que ser rescatada durante la crisis financiera de 2008. Otra opción planteada fue que el FGS adquiriera las hipotecas, pero de esta manera la ANSES debería asumir el riesgo de cada crédito.
Fue en las últimas semanas, luego de flexibilizarse el crédito en dólares, cuando el equipo de Caputo definió el esquema: se licitarán plazos fijos con vencimientos entre 1 y 5 años destinados a los bancos, quienes ofrecerán créditos hipotecarios con un plazo mínimo de 15 años, una tasa máxima ajustada por inflación cercana al 30% anual (UVA + 7,5%) y un monto máximo por persona equivalente a US$ 200.000. El objetivo es financiar la adquisición de la primera vivienda para entre 17.000 y 18.000 familias.
Tras las recientes declaraciones de Milei, quien afirmó que “la gente no llega a fin de mes”, el ministro de Economía sostuvo que este nuevo plan servirá para “impulsar” la economía. Según el informe de Equilibra, desde febrero de 2025 la actividad económica cayó en 10 de 17 meses, y en 2026 habría crecido 1,7% hasta julio respecto a los primeros siete meses del año anterior, con los sectores de mayor peso en el PBI estancados. En estos rubros se perdieron alrededor de 330.000 empleos formales.
Respecto a las tasas actuales de los créditos hipotecarios, desde fines de 2023 se otorgaron 65.000 créditos, pero en 2026 el financiamiento para vivienda cayó un 40% en dólares, según el economista de Empiria Federico González Rouco. El FGS se utilizaría ahora para financiar la compra, construcción, ampliación o refacción de viviendas. “Lo anunciaron ahora porque la presión por la reactivación económica es muy fuerte; la construcción está en agenda”, indicó una fuente cercana al gobierno.
La tasa máxima anunciada es ligeramente superior a la tasa promedio del mercado (UVA + 7%) y a la que ofrece el Banco Nación para préstamos a 25 años para la primera vivienda (UVA + 6,5%), aunque inferior a la mayoría de las entidades privadas. La verdadera prueba será si la población se anima a asumir financiamiento a largo plazo indexado a la inflación, especialmente en un año electoral en el que el dólar podría experimentar fuertes variaciones, como ocurrió en elecciones anteriores.
Sobre el fondeo, el director general de inversiones del FGS, Juan Cruz Micele, explicó en conferencia que parte del dinero ya está invertido en plazos fijos y que el fondo cuenta con flujos provenientes de dividendos y otros activos, por lo que el financiamiento se realizará con esos recursos. Además, aseguró que el programa respeta la rentabilidad y la seguridad del fondo.
Para Eugenio Semino, defensor porteño
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