En los últimos años, miles de familias en Estados Unidos vivieron una pesadilla silenciosa: entrar a la cuenta de beneficios y descubrir que no quedaba nada. No porque hubieran gastado, sino porque alguien había robado la información. El “skimming” aplicado a tarjetas EBT se volvió una industria criminal.

La gravedad del tema es particular porque afecta a personas con margen mínimo. Cuando se vacía una cuenta de beneficios de comida o efectivo, no se pierde “dinero extra”: se pierde comida, transporte, urgencias básicas. Y la reposición suele ser lenta o limitada.
Además, el fraude no siempre es sofisticado: a veces es un dispositivo colocado en un lector, a veces una red que captura datos y los usa de inmediato. La víctima puede no darse cuenta hasta intentar pagar.
En ese contexto, la respuesta tecnológica tiene sentido: si el método de robo es tecnológico, el freno también debe serlo. Y allí entra el cambio de tarjetas, la detección de patrones y la coordinación con fuerzas de seguridad.
California reduce el robo de alimentos y beneficios en efectivo en un 83% con tecnología de punta
La oficina del gobernador Gavin Newsom informó que California redujo el robo reportado de beneficios de comida y efectivo en aproximadamente 83% desde enero de 2024, atribuyéndolo a “nuevas tecnologías antifraude” implementadas por el estado. Entre esas medidas, el comunicado destaca el lanzamiento de tarjetas EBT con chip y función “tap”, presentadas como una primicia nacional.
El texto oficial enmarca la reducción como resultado de una estrategia tecnológica: no solo nuevos plásticos, sino un enfoque de “Tecnologías de lucha contra el fraude” para reducir la capacidad de clonar o capturar datos de tarjetas. El punto central es que el chip/tap cambia el tipo de transacción y reduce vulnerabilidades asociadas a métodos antiguos de lectura.
El anuncio también sugiere que la intervención es de sistema: no se trata de pedirle al usuario que “tenga cuidado”, sino de cambiar la herramienta y los mecanismos de detección. En fraudes masivos, esa lógica suele ser más efectiva porque reduce la dependencia en conductas individuales.
En términos de comunicación pública, el 83% opera como cifra-síntesis: busca mostrar que el problema era grande y que ahora se volvió más controlable.
Sin embargo, el propio texto habla de “reported theft”, es decir, de robos reportados, un matiz importante: mide lo que llega al sistema de reportes y no necesariamente todo lo que ocurre fuera de registro. Aun así, como indicador de tendencia, el descenso que comunica el estado es fuerte.
Lo relevante, además, es la fecha ancla: desde enero de 2024. Eso implica que el estado está comparando un período amplio y no solo semanas aisladas, lo que refuerza la idea de un cambio sostenido y no un rebote coyuntural.
La señal es clara: la lucha contra el skimming se está intentando ganar en el terreno donde se había perdido, el tecnológico.
HCP Noticias Desde Ushuaia, Tierra del Fuego, 102.1 Mhz FM. Para el Mundo Entero
